El 8 de diciembre de 1998, el aficionado de la Real Sociedad Aitor Zabaleta moría asesinado frente al estadio Vicente Calderón. Acudía a ver el partido contra el Atlético de Madrid en la vuelta de los octavos de final de la Copa de UEFA cuando Ricardo Guerra , miembro del grupo neonazi Bastión, le apuñaló. Desde entonces su figura se ha convertido en un símbolo de la afición ‘txuri urdin’, también enarbolado esta semana por EH Bildu para «reivindicar una Euskal Herria antifascista», y su muerte en el mayor precedente del enfrentamiento que mantienen los ultras de ambos equipos (Frente Atlético, sus escisiones y RSF Firm), que este sábado disputan la final de la Copa del Rey en Sevilla ante 50.000 espectadores. Una cita declarada de alto riesgo donde las Fuerzas de Seguridad extreman la precaución ante el posible desplazamiento de estos grupúsculos radicales. «No tenemos la varita mágica, no sabemos cómo van a viajar todos. Para evitar la presencia policial saben que un autobús se puede parar. Se la van a jugar entre el tren y coches particulares», comenta una fuente policial con amplio conocimiento sobre los movimientos de los miembros más radicales de RSF Firm, de ideología de izquierda aberzale, y que ocupa la grada Aitor Zabaleta (fondo sur) en el Reale Arena. Aunque se integran dentro de un grupo mayor, el número de los más violentos sometidos a vigilancia está entre las 20 y 50 personas, «como tiene cualquier grupo ultra», y coincide con los cabecillas. En enero de 2025, nueve de ellos fueron agredidos de gravedad en una emboscada en Roma por ultras de la Lazio. Noticia relacionada general No No Sevilla blinda la final de la Copa ante la llegada de 50.000 aficionados: «Que no vayan a la preferia» Fernando Barroso VargasEn el caso de los choques con el Atlético de Madrid, el último de relevancia ocurrió en enero de 2022, cuando el autobús que desplazaba a la expedición del Cholo Simeone a Anoeta para jugar los octavos de Copa del Rey fue apedreado por ultras de la Real Sociedad. En el incidente resultó herido un aficionado visitante. Algo que ha ocurrido en otros desplazamientos del club al norte de España. Por ejemplo, según informó ‘El Correo’ el pasado mes de diciembre, cuando un grupo de 15 radicales del Athletic de Bilbao (Herri norte es el grupo de izquierda aberzale que en fechas recientes ha organizado iniciativas conjuntas con el de la Real) agredieron a otro hincha del Atlético de Madrid tras el partido de Liga. En las horas previas buscaban por la capital vizcaína a miembros del Frente Atlético, el grupo de ideología nazi con 400 miembros aproximadamente que, en los últimos años ha vivido una guerra en su seno. Precisamente, con el asesino de Zabaleta protagonizando alguno de sus episodios. Pese a haber sido condenado a 17 años de cárcel en el año 2000, se le ha podido ver viajando a partidos del Atlético en el extranjero. Fue el caso en 2019, cuando, encontrándose en tercer grado penitenciario, Ricardo Guerra acudió a un encuentro contra el Brujas junto a Suburbios Firm, una escisión del Frente Atlético que recibió un golpe en septiembre del año pasado por parte de la Policía Nacional, con la detención de 13 de sus miembros acusados de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y blanqueo de capitales.Efectivos de seguridadCon este ambiente de fondo, de cara al partido del sábado, Policía Nacional y Guardia Civil preparan un despliegue que contará con alrededor de 2.500 agentes, según informó este jueves la subdelegación del Gobierno en Andalucía. Concretamente, 1.617 agentes de Policía Nacional, 679 efectivos de la Guardia Civil y 230 miembros de la Policía Local de Sevilla. Además, según trasladan fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno vasco, la Ertzaintza siempre viaja con los equipos. Se da el caso de que, al tener delegadas las competencias de seguridad ciudadana en el País Vasco, son sus efectivos quienes mejor conocen a los ultras locales y realizan una labor «discreta». Los elevados precios de desplazamiento no han impedido que ambas aficiones, a quienes corresponde aproximadamente la mitad de las entradas sobre el total del aforo (es decir, unas 25.000 localidades), llenen sus gradas. Eso sí, las fuentes policiales consultadas advierten de que, como es habitual, las posibles escenas de tensión no ocurren a causa de los aficionados que viajen con ticket a disfrutar del partido, sino aquellos que lo hacen sin entrada. De hecho, muchos de los miembros más violentos de ambas aficiones tienen prohibida la entrada dentro de sus propios estadios.