Lamine pudo marcar antes del primer minuto, de pura hambre, y también Pablo Durán en la siguiente jugada, pero Joan García puso una mano providencial. Partido vivo, entretenido, peligroso, muy bonito. Los dos equipos, con ganas de jugar al fútbol. Algo descompensado el Barça detrás, pero sin drama. El césped muy rápido, demasiado regado, el balón y el viento levantaban agua a su paso. Muy voluntarioso el Celta de Giráldez, pero muy suicida ir al Camp Nou a jugarle al Barça justo como el Barça quiere que el rival le juegue para lastimarlo. En el intercambio de genialidades, el equipo de Flick es invencible, por lo menos en España. Una vez eliminado de la Champions es triste tener que poner entusiasmo en un torneo que todo el mundo sabe que no es el importante, pero ahí estaban los muchachos, por lo menos intentándolo. La catetada cantonal de la última semana en Barcelona ha sido alegrarse de la derrota del Atlético de Madrid en la final de Copa, como si de una venganza se tratara. En este tipo de reacciones está explicado por qué el Barça se estrella siempre contra los mismos muros. Jutglà tuvo el gol pero chutó alto. El Celta generaba más y con más vértigo, y se hacía todas las ilusiones posibles, pero éste era un guion que ya habíamos visto, con el final invariable de las ilusiones visitantes truncadas. Cancelo se rompió en el 20 y fue sustituido por Balde. Frío inesperado en Barcelona, cuando la primavera parecía ya definitivamente instalada. Cubarsí pisó a Pablo Durán de un modo que luego no entiende por qué le expulsan, aunque ayer el daño que hizo le salió gratis.Noticia relacionada general No No FÚTBOL Bartomeu: «Yo no arruiné al Barça, Laporta hinchó las pérdidas para quitarse el aval» Sergi FontAl Barça le faltaba el balón y no sabía qué hacer cuando lo tenía. Incomodidad general del equipo, con gestos de desánimo de Lamine, que de todos modos tuvo un muy buen disparo que se fue fuera por muy poco. Más asentados los gallegos, sabían lo que querían y cómo conseguirlo. Muy responsables en la gestión del balón, ataques madurados, selectivos, que obligaban al Barça a desgastarse en la presión.Pero Lamine tenía que hacer todavía tres cosas en la noche: la primera, provocar un penalti en una magnífica jugada personal; la segunda, marcarlo; y la tercera, lesionarse justo después de chutar -pareció el isquio izquierdo- sembrando el estupor entre los suyos. A la media parte se habló de rotura, con lo que es muy probable que el sarraceno no vuelva a jugar hasta el Mundial. Movistar ofreció la imagen del jugador subiendo solo las escaleras, camino del vestuario. Roony lo sustituyó. El partido quedó interrumpido 20 minutos por la indisposición de un aficionado, que tuvo que ser atendido por los servicios médicos del club. Barcelona: 1 Joan García; Koundé, Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo (Balde, min. 23); Gavi (Fermín. min. 46), Eric García; Pedri, Lamine Yamal (Roony, min. 44), Olmo (De Jong, min. 73) y Ferran (Rashford, min. 73). Celta de Vigo: 0 Radu; Javi Rodríguez, Yoel Lago (Mingueza, min. 63), Marcos Alonso; Javi Rueda, Fer López (Aspas, min. 82), Moriba, Carreira; Pablo Durán (Borja Iglesias, min. 72), Jutglá (Sotelo, min. 82) y Hugo Álvarez (Williot, min. 63). Goles:1 1-0, min. 40: Lamine Yamal (p.). Árbitro: Munuera Montero (Comité de Andalucía). Amonestó a Yoel Lago y Eric García.La noche se fue volviendo extraña, inhóspita, y del luminoso comienzo pasamos a las lesiones de Cancelo y Lamine, al infarto del aficionado, que una vez estabilizado salió en ambulancia camino del hospital, y la baja también por motivos físicos de Gavi, reemplazado por Fermín. El Barça volvió del descanso a por el segundo, y Pedri se lo sirvió en globo a Ferran, pero la jugada, muy plástica, quedó anulada por fuera de juego. No subió el gol al marcador, pero sí pudimos ver la bella dedicatoria, en la camiseta interior, del valenciano a una niña muy cercana a la selección española que murió esta semana de cáncer. «Tu luz brillará siempre entre nosotros, Maria». Bello gesto, a pesar del no gol. Roony demostraba maneras, Olmo todo lo que hacía era peor que lo anterior. Joan García, con un temperamento que sólo tienen los elegidos, salvó el empate parando un disparo Pablo Durán en uno contra uno que parecía insalvable. Rashford y De Jong entraron por Ferran y Olmo. Las sensaciones del Barça eran buenas, pero el resultado escaso. Tras la eliminación de la Champions y la lesión de Lamine, era cruel pedir más. Giráldez recurrió a Borja Iglesias y a Iago Aspas, viejos juguetes de otros tiempos.