<!–[CDATA[La temporada con el Barça se ha acabado para Lamine. A sus 18 años, es la primera lesión importante que padece aparte de la tan comentada pubalgia que le afectó en el primer tramo de la campaña. Aunque sea una desgracia para los culés y para Flick, todo forma parte del proceso de crecimiento del joven delantero. Porque hasta ahora, a nivel muscular parecía irrompible. Pese a protagonizar conducciones vertiginosas, taconazos de lujo, caños de fantasía, pases con el exterior que dejan con la boca abierta y golazos de crack mundial, sus músculos apenas habían fallado. Los arranques y frenazos parecían no afectarle, como los giros en un palmo para eliminar a un rival tras otro. Ni siquiera jugar muchos minutos parecía pasarle factura. Ahora hay que parar, analizar y reflexionar para volver más fuerte y también más sabio, sacando conclusiones de todo tipo, también sobre lo que más conviene a un cuerpo privilegiado pero no biónico.
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