La gestión defensiva para el próximo duelo ante el Betis se ha convertido en una pesadilla para Pellegrino Matarazzo. La Real Sociedad llega al encuentro con la retaguardia bajo mínimos, condicionada por las lesiones de larga duración y las sanciones disciplinarias. Esta falta de efectivos obliga al técnico a improvisar una línea de cuatro con muy poco margen de maniobra, enfrentándose a uno de los ataques más punzantes de la competición con piezas que apenas acumulan minutos juntos.
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