Es indiscutible el impacto que ha tenido el fichaje de Luis Enrique en el París Saint-Germain. Cuando el asturiano llegó a la capital francesa, pocos se esperaban lo que podía llegar a conseguir. Este miércoles, el técnico ha llevado al club de Nasser Al-Khelaifi a su segunda final de la Champions League consecutiva. El sueño catarí puede volver a hacerse realidad, dos años seguidos. Y todo por seguir los consejos y la filosofía del español: rehuir de los cracks absolutos en el vestuario y apostar por el juego y el balón.