El PSG-Bayern, partido de ida de la semifinal de la Champions League, fue una fiesta del fútbol, una apuesta por el ataque por parte de los dos equipos, empleando además un altísimo ritmo de juego, tanto con balón como en la presión para recuperarlo, y con una efectividad muy alta. El 5-4 del marcador final confirmó un espectáculo de primer nivel que hizo las delicias de los aficionados al fútbol en general y que está al alcance de muy pocos equipos. Pero la lluvia de elogios a tanto talento ofensivo tapa la crítica a los errores defensivos, que también hubo y abundantes. Seguro que Luis Enrique Martínez y Vincent Kompany tomaron nota de los fallos o despistes que en el Barça sí crean debate en partidos similares al instante no sólo desde la crítica externa sino también del propio entorno por los que no comparten el atrevimiento táctico de Hansi Flick.
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