Un debut con el primer equipo para un joven canterano de cualquier es lo más bonito que le puede suceder. Pero en este caso, no fue el debut soñado para Jesse Derry con el Chelsea, quien al filo del descanso, mientras perdían por 0-2, el extremo de 18 años, recibió un durísimo golpe en la cabeza y tras varios minutos en el suelo, tuvo que ser inmovilizado e incluso recibir oxígeno en el mismo terreno de juego.
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