La clave de un mal Clásico volvió a estar en los detalles y estos indican que al Barça le va a costar mucho ganar esta Liga, porque para conquistar el campeonato necesita ser muy superior y hoy no lo es y siempre toca el 36. La jugada del partido estuvo en el minuto 92 cuando Carvajal cometió un penalti claro sobre Araujo en un empujón descarado, desde atrás, sin preocuparse del balón que impidió el remate o el control del jugador blaugrana. Ni lo vio el árbitro, ni lo revisó el VAR y, prácticamente, solo protestó el central uruguayo en un Barça que da por perdida la batalla arbitral. El mejor partido del mundo del fútbol (el Clásico puede ser eso) fue un encuentro igualado, en el que los detalles acabaron decidiendo el resultado. Un penalti en el minuto 92 no es una cuestión menor. Pero no es importante para los altavoces del Madrid, mayoritariamente preocupados por las declaraciones de Lamine en la víspera. La primera pregunta a Xabi Alonso en la sala de prensa fue si esas manifestaciones habían motivado a los futbolistas blancos. El penalti en el minuto 92 fue transparente.