Muchas fórmulas hay en el mundo del fútbol para llegar al éxito. Las hay con figuras rutilantes, gastos exorbitantes y sueños forjados a golpe de talonario. También con balances más mesurados, inversiones contenidas y enfoques financieros sostenibles que construyan las bases de proyectos exitosos. Sea cual sea el elegido, la Champions League suele depurar bien y diferenciar a los equipos con correctas planificaciones en sus plantillas de los que no consiguen dar con la tecla a nivel continental.