La irrupción triunfal del Barça femenino en el palmarés europeo y en la Liga marca una tendencia que engrandece al club. De momento, la competencia en tierras hispánicas es inapreciable. Quien viva en el barrio de Les Corts ve crecer el estadio, celebra los triunfos con las masas que circulan por calles y avenidas, soporta con paciencia el bullicio que ocasionan los miles de seguidores que se concentran con los encuentros dirigidos por Hansi Flick y el técnico femenino, Pere Romeu. Al final, habrá que pagar la factura de todo y ver si hay fondos para mantener y renovar un club que necesita competir también en la gestión.
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