Pocos adjetivos pueden definir lo visto en el partido entre el Paris Saint-Germain y el Bayern de Múnich. Franceses y alemanes salieron con la máxima ambición y, lejos de especular con el resultado, regalaron a los espectadores uno de los mejores partidos del año e incluso de la historia de la Champions League. En un intercambio constante de golpes y con apariciones estelares de Dembélé, Olise, Kvaratskhelia y Luis Díaz, entre muchos otros, los de Luis Enrique se llevaron una mínima ventaja de cara al partido de vuelta (5-4). Espectacular.