Queda apenas un minuto para el final del partido. Jaden McDaniels, el hombre que dijo que todos los jugadores de los Nuggets son “malos defensores”, el que cogió por la pitrera a Nikola Jokic, se eleva por encima de Jamal Murray y conecta un tiro en suspensión para el 105-98 para los Timberwolves. A la vuelta de un tiempo muerto, se la birla a Jokic para proclamarse el nuevo villano de la NBA y anunciar entre la algarabía de Minneápolis el temprano fin de los Nuggets en primera ronda de playoffs (110-98), la caída de una dinastía que nunca lo fue. Si acaso, sólo empezó con ese anillo de 2023 que tan lejano se siente ya.
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