Nadie hubiera dicho hace unos días que los Boston Celtics de Hugo González estarían en esta situación de angustia hace unos días, que serían sus tan dominados Philadelphia 76ers los que le meterían en este embrollo y que, ni mucho menos, serían estos Sixers. Pero, porque en eso consiste también la belleza de la NBA, ha pasado: Philly le asestó otro bofetón anoche a Boston y en su casa (93-106) para empatar la serie (3-3) tras ir 3-1 abajo y forzar el séptimo partido.
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