La belleza de la NBA también consiste en repetir momentos, por inverosímiles que sean y, aún más difícil, en el lapso de un año. RJ Barrett, canadiense además de Toronto de toda la vida, tenía la felicidad de su ciudad en sus manos con todo en contra, entre la espada y la pared con 4 segundos por jugar, 109-110 abajo al borde de la derrota y la eliminación frente a los Cavaliers y con la sombra del largo Evan Mobley abalanzándose encima para puntear el tiro.
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