La noche internacional dejó un sabor especialmente amargo para el Girona: Vladyslav Krapyvtsov encendió todas las alarmas. El joven guardameta tuvo que abandonar el duelo entre las selecciones sub-21 de Ucrania y Turquía antes del descanso. Corría el minuto 44 cuando Vlad pidió el cambio tras una acción aparentemente inocua, pero sus gestos hablaban por sí solos: cojeaba con dificultad y se llevaba la mano a la zona del talón de Aquiles, visiblemente incómodo.