El eco de la victoria en Zorrilla apenas acalla la tiranía del tiempo, ese espectador sordo que ya ha dictado la caducidad del héroe de UD Las Palmas con la implacable ley de los huesos cansados; donde cada minuto es una estación final, dejando en el aire la pregunta de si el ascenso bastará para comprarle a la memoria otro año o si la leyenda partirá con el último sol de mayo.