El sábado pudimos ver en San Mamés más que un partido de fútbol. La victoria de Euskal Selekzioa pasó a un segundo plano para centrarse en apoyar al pueblo palestino. El público jaleaba las llegadas de la selección árabe en la segunda mitad, pero sobre todo fue sobrecogedor el minuto de silencio por todas las víctimas de Gaza. El silencio de San Mamés fue atronador en busca de justicia y de la paz definitiva.