<!–[CDATA[Si hace un año alguien hubiera preguntado a cualquier entrenador de Euroliga quién debía ejecutar la última posesión, la respuesta habría sido casi unánime: Kevin Punter. El escolta, entonces en el Barcelona, cerró la temporada como el indiscutible rey del clutch con 58 puntos en esos cinco minutos finales o prórrogas que definen el destino de los partidos. Era la referencia absoluta, el hombre al que el balón buscaba cuando el aro se estrechaba.
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