Si hubiera que calificar la andadura de Ansu Fati en el Mónaco con una palabra sería, sin duda, «irregularidad». Le costó debutar pero, cuando lo hizo, rápidamente dejó muestras de su duende. Sin embargo, con la destitución de Adi Hütter, su principal valedor, todo se ha vuelto a complicar para él.