<!–[CDATA[El lobo está bien vivo, y tanto que su aullido retumbó desde las alturas de Denver recreando una aciaga noche de pesadilla aún clavada en la memoria de los Nuggets. Los Timberwolves fueron a ser un traicionero lobo de cordero para Nikola Jokic y su tropa, tan indefensos los Anthony Edwards en el primer partido (116-105) e incluso parte del segundo para acabar acabar asestando un mordisco letal (114-119) y empatar la eliminatoria (1-1).
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