El Paris Saint-Germain-Bayern Múnich cautivó a toda Europa. Pocas veces se puede ver un encuentro de esta magnitud en una ronda tan tardía de la Champions League. Franceses y alemanes lidiaron uno de los mejores partidos que se recuerdan en el Viejo Continente, un choque vibrante, lleno de alternativas, con goles, tensión constante y un ritmo que apenas dio respiro desde el inicio hasta el pitido final.