Óscar Orellana, el técnico al mando del Barça en este paréntesis hasta la llegada de Xavi Pascual, enfatizó la naturaleza desafiante del enfrentamiento al declarar: “Fue un partido físico y duro. En la segunda mitad jugamos mejor en defensa y conseguimos más canastas fáciles. Habíamos hablado de la diferencia de rebotes en el descanso. En los últimos 20 minutos hubo la energía necesaria y el orgullo que hace imposible perder aquí en el Palau”.