Draymond Green está dispuesto a atizar a cualquiera que pase por la calle o, cuanto menos, cantarle las cuarenta como fue el caso anoche pese al final feliz de sus Warriors en una cómoda contienda en la pista de los New Orleans Pelicans (106-124): el interior cruzó una nueva línea roja para pelearse con un aficionado sentado en primera fila.