Hay muy pocas futbolistas que hayan pìsado tantas veces el gran escenario como Alexia Putellas y como Ada Hegerberg. Y aún así siempre quieren más. Es la condición diferencial del crack insaciable, que disfruta y se emociona con lo que hace. A sus 32 años, la estrella catalana aseguró la séptima final de la historia como capitana del FC Barcelona anotando dos de los goles en la semifinal ante el Bayern que en el Camp Nou clasificaron a las culés para la final de la Champions League del 23 de mayo y, al ser sustituida, dejó la cancha entre lágrimas. Apenas 24 horas antes, Hegerberg también se fue llorando del Estadio Groupama al confirmar otra final para el Lyon, con el que juega desde 2014, a costa del Arsenal. La delantera noruega, de 30 años, jugó los primeros 62 minutos de la semifinal ante las ‘gunners’.
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