La parroquia colchonera contuvo la respiración más de una vez durante el Atlético-Arsenal de la ida de las semifinales (1-1). Porque para estar en una final de Champions hay que sufrir, como pasó con los tres penaltis que el VAR advirtió para el colegiado Danny Makkelie: una vez para anular el que pudo ser el gol de la ventaja para los ‘gunners’ -no era falta de Hancko- y dos veces para sancionar las faltas dentro del área -dianas de Gyökeres y Julián Álvarez-.