<!–[CDATA[A seis jornadas del final, el Madrid purga los pecados de toda la temporada, larguísima en su caso. No se le ve convencido de dar la vuelta a lo que es un hecho consumado: que el Barça tiene la Liga en el bote y que sólo el Barça puede perderlo. Y no parece. De ahí el insípido encuentro con el Alavés, sobre todo a raíz del 2-0, cuando se dejó ir, cuando se abandonó como el náufrago a su suerte, ya echada, y encajó el gol de Toni Martínez para dar respuesta a los de Mbappé y Vinicius, quienes no pidieron perdón por marcar sino por la eliminación en Champions. Peor lo pasó Camavinga, más silbado que la pareja estelar.
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