<!–[CDATA[La historia del fútbol, que tan bien conocen los buenos aficionados, recuerda que el Madrid siempre fue beneficiado por los árbitros, siempre criticó el victimismo de su rival y siempre alardeó de señorío. Álvaro Arbeloa se lo ha cargado todo de un plumazo. El entrenador blanco culpó directamente a los árbitros de la muy deficiente temporada del Madrid, lloró como no lo había hecho ningún entrenador blanco y siguió cargando y presionando al colectivo arbitral en plena rueda de prensa sin ninguna consideración al mínimo respeto. La única realidad de la que no habla Arbeloa es que el Real lleva dos años sin ganar absolutamente nada gordo tras fichar a Mbappé a bombo y platillo y extender el talonario antes del Mundial de clubs para conformar una plantilla que se debía comer el mundo y se ha quedado sin plato y sin mesa.
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