<!–[CDATA[Debía ser una fiesta del motor. Y de paso, la reivindicación de la naturaleza de las carreras, puesto que servía como vía de escape para Max Verstappen, para que el neerlandés volviese a disfrutar compitiendo lejos de una F1 que ya no le gusta ni le motiva por las nuevas reglas. Pero la fase clasificatoria de las 24 Horas de Nürburging se convirtieron en una tragedia.
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