<!–[CDATA[Primer turno de servicio, primer saque de cuchara, que se estrella en la red y acaba en doble falta. Da igual, a él no le importa, es la carta de presentación de Corentin Moutet, acaso el tenista más excéntrico del momento, una gota malaya para todos sus rivales, que necesitan templar siempre los nervios contra el francés si no quieren acabar desquiciados ante su arsenal de triquiñuelas.
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